Pequeñas rutinas de ejercicio sencillas que te cambiarán la vida

Sabemos lo que todas estáis pensando pero estas rutinas de ejercicio sencillas van a ser muy facilitas y podréis incluirlas en vuestro día a día sin problema. Ya sabéis que yo no era una persona súper deportista pero que de aquí a un tiempo voy, casi todas, las mañanas al gimnasio. Voy para sentirme bien y no para adelgazar, así que dejo de ser un “odio ir” para convertirse en un “menos mal que he venido, ahora me siento mejor”.

Estas rutinas de ejercicio sencillas son simples y creo que pueden ayudar:

¡Adios ascensor! Nos da igual si vives en un primero o un sexto, la cuestión es que nunca jamás debes coger el ascensor. Bueno, vale, si llevas la compra o el carro del bebé cógelo porque una contractura es peor. Por supuesto, esta regla incluye la casa de los amigos, el metro, el trabajo… Obviamente, con moderación y siempre que vuestras articulaciones os lo permitan.

Cuando el camino es corto, voy andando. Esto es un pacto contigo misma, si andando tardas menos de 15 minutos vas andando. Podrías coger el metro y llegar antes pero decides ir caminando para cuidar tu cuerpo. Es un pacto sencillo y que te puede resultar muy productivo.

En las caminatas habituales siempre intento tardar un poco menos. En realidad, se trata de un juego en el que compites contra tu marca anterior. Imaginemos que vas al trabajo andando (yo casi todas las mañanas lo hago) y que tardas entre 15-20 minutos, pues el juego consiste en recordar la marca del día anterior y superarla, aunque solo sea por unos segundos.

Aunque me puedan enviar la compra a casa, yo me traigo algo de peso. Cuando quieres adelgazar es importante hacer ejercicio aeróbico (correr) pero también algo de fuerza ¿qué te parece si coges un par de bolsas y las transladas los 10 minutos que hay hasta casa? Es como hacer pesas pero sin darte cuenta.

Siempre que puedo estiro mi cuerpo. Nunca he entendido por qué en el colegio a los niños no se les enseña esta regla, es simple, debéis recordar cada día estirar vuestros músculos al menos dos veces: ¡bueno días! y ¡buenas noches! … además debéis hacerlo siempre que lo necesitéis -obviamente, no de forma pública que no hay anda más maleducado-. Tendemos a no escuchar a nuestro cuerpo y esto hace que nos duela en exceso. Probar a estirarlo.

Sé que todo lo que acabo de decir puede parecer una tontería y súper redundante, pero son pequeñas cosas que os ayudaran a sentiros mejor, más ágiles. Uno de nuestros problemas es que a veces somos como moles que se mueve de forma pesada, el ejercicio ayuda a agilizarnos y dejar de percibirnos como un peso muerto. Os aseguro que os sentiréis mejor.

El gimnasio: Men sana in corpore sano

Juvenal tenía razón y uno se siente mejor cuando cuida tanto su interior como su exterior. Pero dejémonos de tópicos y vamos a lo que importa: he empezado a ir al gym de forma constante y ¡me gusta! :O … De verdad, no me lo creo ni yo, estoy pletórica con toda esta situación -y mi padre también-. Es algo que me sorprende muchísimo porque para mí el gimnasio o cualquier actividad que pudiera denominarse como “hacer deporte” era un verdadero suplicio y ¿sabéis qué? me he dado cuenta que era así porque se trataba de una imposición, de un “debería”. De algo que tenía que hacer porque tenía que dejar de estar gorda.

Os confieso que tanto hablaros de que hay que estar sanas y no delgadas, me llevo a reflexionar sobre por qué no hacía algo más de deporte para sentirme mejor -porque los años se empiezan a notar-. Nunca he sido una persona sedentaria, dado que no sé estar quieta y en mis rutina he disfrutado de muchas horas de yoga, porque me ayuda mucho a manejar mi obsesiva mente y me sentía muy bien respecto a la postura y mi flexibilidad. Pero adoraba a mi profe de yoga y se marcho a vivir a la India (que espero que la vaya muy bien y sea muy feliz) así que deje de practicarlo y ahora estoy buscando a alguien que entienda como yo lo entiendo -para mí es algo más espiritual que gimnástico-. Pues eso, que no es que haya pasado de nada a todo, sino que yo ya me movía bastante pero ahora me muevo más.

No he querido escribir esto hasta poderos asegurar que seguiré con mis rutinas de entreno de forma constante porque recibo grandes dosis de felicidad gracias a sentir que cuido mi cuerpo y las endorfinas que produce el ejercicio (¡Qué era verdad lo de las endorfinas! Os prometo que no me lo creía). Por si os ayuda, estas son algunas de las cosas que hacen que mi visita al gym mole:

– He encontrado un gimnasio donde no hay mucha gente y todo el mundo va a sudar (y no a sociabilizar)
– Voy a la hora a la que hay menos gente porque odio esperar.
– Llegue, le explique mi vida a los monitores y hemos quedado en una rutina para estar más sana, no para adelgazar (me encantó la sonrisa de una de ellas al oírme hablar así)
– Me hice una lista de reproducción con música que me encanta que hace que todo sea mucho más guay. (Podéis escucharla aquí)
– La ducha de después con cremas geniales ayuda a querer ir al gym (pero es que creo que tengo un problema con los cosméticos no resuelto).
– Uso un sujetador y un top deportivo (esto es consejo para las que tienen mucho pecho).
– Me compre ropa de gym con la que me veo estupenda… es decir, nada de camisetas viejas y anchas y pantalones horribles, queréis que sea algo que os apetezca hacer y veros bonitas ayuda.
– El único reto es superarme a mí misma. Me da igual que los demás puedan poner la bici más alta o hagan más kilómetros. Eso sí: cada día un poco más.
– Me da igual si quemo 200 o 1000 calorías
– Ya que voy al gym, he pedido ejercicios para mejorar mis zonas conflictivas y esto me motiva, porque ya noto los resultados (tenía los brazos y la zona del abdomen que había que hacer algo).
– Buscar a alguien que os acompañe al gym. Pero nada de ir con una amiguita y charlar todo el rato: vais a sudar y mientras se sufre -un poquito- no se charla -mucho-. Hacer un pacto, es más un momento con vosotras mismas que con los demás pero ir con alguien ayuda a superar la pereza de “quedarte durmiendo la siesta”
– Confieso que hay unos tatuajes -propiedad de alguien con brazos torneados- que me motivan bastante, así que si coquetear un poco os ayudan a volver cada día al gym aprovecharos de ello ;)
– La actitud lo es todo. Estas allí para cuidarte y mimar tu cuerpo, así que sonríe e invierte energía en superarte a ti misma, el esfuerzo valdrá la pena, te lo prometo.

Pues eso, queridas, que empecéis a mover el culo. Os prometo que estaréis mucho más contentas y os sentiréis mejor.

* La imagen es porque me estoy pensando añadir alguna hora de piscina ;)

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