Por favor, no digas que estas gorda

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Creo que la palabra gorda es la más repetida en este blog durante las últimas semanas. En realidad el uso de la palabra y este post fue el germen del blog… sinceramente, creo que la uso porque considero que debemos empezar a desmitificarla (y, sobretodo, que deje de ser algo doloroso el que otros la utilicen para referirse a nosotras). Pero la cuestión, hoy, es otra, hoy quiero reevindicar a todas las delgadas que leen este post que ¡dejen de decir que están gordas!

Tal vez no lo entendéis pero cada vez que tú niña delgadita (con una talla 40, vamos a poner) dices que “estas gorda” yo me siento como una ballena. Decir que os sobran unos kilos (que no es verdad en la mayoría de los casos, pero aceptamos barco), que os gustaría perder peso para sentiros más ligeras… pero ¡por dios! no digas que estas gorda porque no es verdad. Es decir, hoy reevindico el derecho a decir que estamos gordas a las que lo estamos y me da igual que no lo entendáis las delgadas pero creo que el resto de lectoras lo van a comprender.

Es más, a las que no estáis delgadas (vamos a entender estar delgada por englobarte dentro del estándar médico de delgadez ¿ok?… digamos hasta la talla 42 ¿os parece bien?) os propongo una cosa: empezar a decirles que dejen de decir eso, si ese tipo de comentarios os generan presión. Sinceramente, no creo que nadie vaya a obsesionarse con estar más delgada porque la loca de su compañera de trabajo (que usa una talla 38) se dedique a no comer porque quiere que se la marquen las costillas -¿os suena?-, pero con el paso del tiempo me he dado cuenta que cualquier cosa que me genere menor presión respecto a mi imagen corporal me ayuda a ser más feliz. Así que cuando dicen “¡ufff! Es que estoy muy gorda” yo respondo “mira, bonita, te podrás ver mejor con un par de kilos menos, pero gorda estoy yo, no digas tonterías y tómate el resto de la comida que te tienes que alimentar”.

Con todo esto no quiero decir que este mal hacer dieta o buscar fórmulas de encontrarse mejor, y más sana, para nada, con esto lo que reevindico es que deje de ser una lacra el “estar gorda” para las mujeres. Que debemos dejar de medirnos con la vara de los kilos y cambiarla por estándares más sanos mentalmente para nosotras: salud, felicidad…

Oh my God! ¡Estoy gorda!

Así empezó todo. Escribí esto el 20 de mayo de 2012 y me di cuenta que Soy Curvy merecía un blog propio, así que … ¡Bienvenidos! 

Buenas tardes a todos. Espero que estéis preparados para leer un ratito porque esta entrada se preveé larga y de esas de más la valdría tener un psicoanalista que un blog … pero vamos a hablar (o reflexionar) sobre algo importante. No he podido hacerlo hasta hoy porque he pasado un par de días fuera de Madrid. Os explico, el sábado se publico en S Moda un “especial tallas grandes”, confieso que lo esperaba con impaciencia porque desde el jueves ardía mi facebook.

Tengo algunas reflexiones que compartir al respecto:

En primer lugar no sé si me encanta que existan este tipo de especiales o me molesta profundamente. Confieso que ha estado bien abrir las páginas de una revista de moda y poder ver un bazar en el que ¡por fin! me podré comprar la ropa que se recomienda porque la habrá en mi talla. Pero, por otro lado, me pregunto hasta que punto son necesarios este tipo de números especiales, si no sería mejor la inclusión de editoriales o ideas curvy dentro de un número habitual.

Además sigo molesta con el término “mujeres reales” (no recuerdo si se utiliza en S Moda y desde aquí quiero felicitar a la redacción porque el modo en que está planteado el tema me parece bastante correcto). Lo repetiré 10.000 veces si hace falta. Yo no soy más real que cualquier modelo, es más, la mujer real (media) yo diría que se asemeja mucho más a una modelo que a cualquier chica curvy, por lo menos en nuestro país. A pesar de esto reitero que me encanta que se ofrezcan modelos alternativos para ampliar la diversidad.

Como era de esperar las redes sociales han comentado el asunto. Sin que sirva de precedente (no soy capaz de callarme) esta vez solo he sido espectadora/lectora. Pero hay cosas que me gustaría comentar aquí. He leído  a alguien que se quejaba de que las llamaran gordas y esto es algo de lo que creo tengo que hablar:

Estoy gorda, yo y las chicas curvys que os enseño (bueno, ellas están buenísimas comparadas conmigo). No es algo de lo que me sienta especialmente orgullosa, hay días que odio lo que veo en el espejo y otros que lo acepto tal y como es (supongo que como la mayoría de las mujeres). Si hubiera podido elegir habría pedido el metabolismo y la genética de Monica Bellucci, que presupongo será mejor que el mío porque la pobre sino lleva una vida muy esclava. Pero nací con mis genes y mis circunstancias son las que son, y he de aceptar mi vida. No recuerdo haber estado delgada jamás y, os aseguro, ha habido intentos de todo tipo. Llego un momento que decidí que lo que tenía que estar es sana, por supuesto el sobrepeso no lo es (pero fumar tampoco) y ahora me intento cuidar lo máximo posible. Con esto quiero decir, que nadie debería sorprenderse porque cuando se refieran a estas modelos o bloggeras o mujeres se las llame gordas, no pasa nada, es llamar a las cosas por su nombre.

¿Y porque tu sección no se llamar el Día Gordo en vez de Curvy-Day? Pues, queridos míos, creo que la decisión la tome de forma muy consciente. A pesar de aceptar mi realidad, el ser diferente a los demás no es algo con lo que resulte facil crecer. Por eso el que te llamen gorda te hiere en el subconsciente de forma especialmente dolorsa ¿por qué? porque siempre has sido “la gorda”. Así que decidí utilizar un vocabulario algo más amable, para con quien leyera la sección, que hace que esta realidad deje de ser algo que te hiere para convertirse en una fórmula de aceptación. No se si me explico, como la sociedad no acepta de buena gana a todos aquellos que no están en la media (de lo normal) los términos para designarlos casi siempre traen consigo connotaciones negativas [no os costará mucho encontrar ejemplos referentes a otras situaciones vitales]. Pero creo que la verdadera revolución esta en aceptarlo y hacer que esa palabra que tanto te hizo sufrir empiece a contener realidades amables para tí o simplemente sea, sin más, sin dolor.

No voy a cambiar el nombre de la sección, ni voy a dejar de tratar el tema como lo trato. Empecé a postear sobre las chicas curvys porque sentía que podía aportar una visión, en primera persona, de una realidad. Intento explicar que no se es mejor ni peor por el aspecto físico que uno tenga, que lo bonito es ser uno mismo y lo interesante es encontrar la belleza allí donde tu la veas. Creo que seguiré pensando que los especiales no acaban de hacernos bien pero entiendo que la sociedad necesita tiempo para avanzar, todavía recuerdo cómo me empezo a sorprender (para bien) que las revistas asiáticas empezaran a utilizar modelos de esa etnia, es lo mismo, poco a poco y con paso firme, supongo.

De lo del esteriotipo de mujer sensual y lo de desnudarlas hablamos otro día, porque esto tiene componentes genéticos y de imaginario sexual en altas dosis y es un tema que se merece entrada en exclusiva.