Situaciones Incómodas

Fotografia de Rodney Smith.

 Hace varios meses iba súper tranquila a trabajar en mi bici la mar de feliz y de repente un hombre trajeado en moto me grita GOOOORDA!!!!!,  os explico estábamos en un cruce y si yo no iba rápido el tenía que esperar para girar la calle. Pensé será gilipollas le enseñe un dedo y obviamente no me dio la gana de ir rápido. Una vez llegué al trabajo mi cabreo iba en aumento pues pensaba que el tema de los insultos se había quedado en el instituto y que yo no iba gritando por la calle CALVO, ALTO, DELGADO, etc…

Luego reflexionando se lo comenté a unos amigos y me contaron que no hacía mucho unos trabajadores que estaban limpiando las calles les habían gritado, ” Vaya par de maricones” y la verdad es que te quedas tieso, no acabas de asimilar lo que te acaban de decir. Luego entras en la fase rabiosa y luego pasas por que total al que te lo ha dicho no le conoces de nada y te importa un pito lo que ande diciendo por ahí.

Situaciones de este tipo me han pasado muchas supongo que cómo a vosotros y quería contarlo por que aunque la mayoría de días esto sería una anécdota a veces si te pilla de bajón puede ser una lanza para tu autoestima, con esto os quiero decir que nos pasa a todo seamos cómo seamos y que a veces contarlo ayuda a quitarle hierro al asunto.

Hola, me llamo Raquel y estoy gorda [Reto 4]

Creo que la propuesta de hoy es el reto más eficiente que he realizado jamás. Se trata de reconocer tu complejo y exponerlo al mundo, una vez escuché (disculpar porque mi nula memoria no me permite citar muchas fuentes) que sólo cuando coges tu complejo y lo conviertes en tu armadura consigues ser invencible. Y me pareció una maravilla de reflexión.

Poder autodenominarme como gorda fue un proceso complejo, fruto de retos como los que os propongo estos días y muchas horas de reflexión y autoaceptación, creo exponerlo de forma pública aquí y generar este blog tuvo mucho que ver. En Soy Curvy utilizamos esta palabra de forma constante porque sabemos que no sólo nosotras (recordáis que Ana también escribió al respecto) hemos vivido condicionadas por ella. Recuerdo incluso que durante mi adolescencia la escuchaba constantemente por la calle, hasta que me dí cuenta que era mi propia cabeza la que la generaba porque los desconocidos no me creían tan importante como para hablarme sin conocerme (y si alguna vez fue verdad, que seguro que fué así, ahora siento pena por ellos por dedicarme minutos en vez de dedicarse a disfrutar de la vida). Pues eso, una vez que la pronuncie en voz alta, refiriendose a mi persona, y empecé a hacer bromas al respecto (el humor es maravilloso para aceptar los complejos) todo empezó a encajar y conseguí que la palabra que tanto dolor me había causado se convirtiera en mi aliada.

Así que el ejercicio de hoy va sobre aceptar nuestro propio defecto. Como estas 12 semanas son para cualquiera que quiera cambiar su vida, no sólo para las gordas, sive para el defecto que más os atormente. Puede ser que tengáis más de uno (a ver, todos tenemos miles de defectos) pero quiero que os centréis en el doloroso. En ese que os mantiene acomplejados y hace que haya cosas que no queráis hacer.

Nuestro ejercicio consta de dos pasos:

1. Vas a mirarte en el espejo (esta vez no hace falta que estéis desnudos jijiji) y quiero que repitas en voz alta, las veces que haga falta hasta que te sientas cómodo con esta afirmación:

Me llamo TU NOMBRE y soy TU COMPLEJO

En mi caso sería: Me llamo Raquel y soy gorda. Puede ser que con una sólo vez ya te resulte liberador o puede ser que necesites decirlo varias veces hasta darte cuenta que es verdad. Hacemos esto porque debes verbalizar tu complejo para empezar a aceptarlo. Cuando ya no te sientas incomodo escuchandote decirlo pasarás al siguiente ejercicio.

2. Como ya te aceptas internamente como eres (o, al menos, no te duele escucharlo) quiero que busques a alguien de confianza, alguien que comparta contigo tu vida, y le digas, así como quien no quiere la cosa, “Oye, te has dado cuenta que estoy COMPLEJO”. Y, muy probablemente, o se reírá de ti por decir una obviedad o te mirará asombrado por haber pronunciado la palabra mágica (en mi caso gorda). Sea como sea quiero que te tomes todo con humor y si pone cara de asombro, le digas que es lo que hay y tendréis que aprender a convivir con ello. A partir de ahora te tienes que permitir hacer bromas con tu complejo siempre que lo desees.

Pero cuidado, algunas personas utilizan la segunda estrategia sin haber pasado por el primer ejercicio. No cometas ese error. Sólo puedes hacer bromas y autodenominarte con tu complejo cuando has aceptado que eres así y, en cierto modo, no te importa. Si dejas que los demás se rían de tu complejo y tu mismo lo haces pero te sigue doliendo escuchar esa palabra estás tirando piedras contra tu propio tejado, es más, si te sienta mal que te llame gordo, bajito, cuatrojos… pídeles que no lo hagan hasta que sea capaz de mirarte al espejo y sentirte cómodo aceptándote tal cual eres.

Casi siempre en la vida cuando se presenta un problema o una dificultad el primer paso es aceptar para después afrontar. A menudo intentamos afrontar sin aceptar y las probabilidades de fracaso se multiplican. No es un ejercicio sencillo, te puede llevar meses, no importa. Respecta tus tiempo, si necesitas semanas en las que cada mañana repites el primer ejercicio para poder llevar a cabo el segundo es perfecto, es tu vida y es tu evolución.

Lo importante es ser capaces de aceptarnos y minimizar los momentos de dolor. Bastante dura es la vida ya como para hacerla más dolorosa por no ser capaz de enfrentar nuestra realidad.

¡Hola! Me llamo Raquel, estoy gorda y soy una persona mucho más feliz desde que soy capaz de decirlo en voz alta. Ojalá en unos días podáis decirme exactamente lo mismo.

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¡Cuánto tiempo sin verte! ¡Estás más gorda!

A veces tengo la sensación de que la gente no piensa en lo que dice. Seguro que alguna vez a alguna de vosotras también os han dicho eso tan agradable de “estás más gorda”, ya sea un familiar, o un amigo “bienintencionado”. Por una parte, me planteo si nos lo dicen más a unas que a otras, si cuando aún se te puede considerar rellenita a la gente le da menos reparo decírtelo que cuando pesas más. Por otro lado, ¿por qué es lo único que se recalca? No he oído nunca un estás más calva, o te ha salido mucho bigote, o tienes el cutis hecho un desastre, deberías hacerte una limpieza… O incluso por qué no, un cada día eres más borde, guapa, como has cambiado desde la última vez que te vi.

También hay veces que me pregunto si la gente me recuerda más gorda de lo que soy, si en su mente, cuando piensan en mí, me tienen clasificada como gorda y me añaden diez kilos cuando me imaginan. Os preguntaréis por qué  pienso esto, pues bien, algunas veces me han dicho “tía, ¿has adelgazado?” cuando estoy exactamente igual que siempre… En este caso, una de dos, o puedo pensar mal y creer que es por esa razón, o que simplemente piensan que me va a hacer sentir mejor. También es posible que todo esté en mi cabeza.

*La foto es de la también modelo Heather Hazzan.