No voy al gimnasio porque me da vergüenza

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Ha llegado septiembre y tenemos que volver a enfrentarnos a los miedos de siempre. Hoy vamos a hablar del “No voy al gimnasio porque me da vergüenza”.

Y es que esa frase creo que ha sobrevolado las cabecitas de todo el que o ha estado o está gordo o se siente una persona poco atlética. Pero sabéis qué pasa: que es un pensamiento limitante que no hace más que agrandar tus ganas de no ir al gym. Como no eres una persona atlética, dejas de ir, cada vez tienes peor forma física y cada vez te da más vergüenza… así podemos estar de forma eterna hasta que un día te das cuenta que no eres capaz de subir a un cuarto piso sin morirte en el intento.

Vamos a intentar romper con este círculo vicioso ¿vale?

  1. ¿Por qué te da vergüenza? ¿Crees que todos esos musculitos que levantan 30 kilos nacieron siendo unos fuerzudos?¿Acaso esa chica que corre 20 kilómetros como si nada no tuvo que empezar caminando en algún momento? Es decir, todo el mundo estuvo en mala forma física en algún momento. Es más, si tu gimnasio está lleno de personas normales (si no es así cambia de gimnasio) estará lleno de personas que se superan cada día y te aceptarán encantados porque sabrán que has decidido cuidarte y mejorar.
  2. ¿Por qué no superas tu vergüenza? Lo fácil es quedarse en casa lamentándote y los sabes. Lo fácil es buscar una excusa para no ir. Porque las cosas que nos cuestan pues dan pereza, no confundas la pereza con vergüenza.
  3. ¿Qué puedo hacer para superar esa vergüenza? Lo primero es darte cuenta de lo bobo que es tu pensamiento, sí, es bobo, pero es que todos tenemos montones de pensamientos bobos que nos limitan. No te pelees con él, solo acepta que es bobo y supéralo. Lo segundo es elaborar un plan: en lugar de ir todos los días ve poco a poco, busca aliados en el gym, busca una hora donde te sientas cómodo, cómprate ropa bonita, prémiate con un masaje si consigue ir a 5 clases de zumba seguidas… busca estrategias para vencer tu pereza.

Y es que el “no voy al gimnasio porque me da vergüenza” en muchas ocasiones es “me da una pereza tremenda ir al gym” pero es que no siempre hay que hacer cosas que no te cuesten, a veces hay que hacer cosas que nos cuestan y nos dan pereza porque es bueno para nuestro corazón. No porque vayas a adelgazar o ser como los demás e ir al gimnasio, no, sino porque tu corazón necesita oxigenarse.

Y nosotras también lo dejamos por pura pereza y tenemos épocas que nos cuesta ir al gym y hasta lo abandonamos pero hace mucho que dejamos el “me da vergüenza” porque no es así, nos da pereza y debemos luchar contra ella porque es bueno para nuestro corazón y queremos vivir un montón de años estando muy muy sanas.

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Así que enfrentar esta vuelta al cole como aquella en la que venceréis una de vuestras creencias autolimitantes (pensamiento bobo) para ser más felices, porque cuando menos vergüenza más felices.

¡Ánimo! No es fácil pero es posible

* Las fotos son de las campañas de Forever21 y AddictionElle de ropa de sport.

Diary of love #2

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Hoy en mi entrega de Diary of love os quiero hablar sobre el fracaso, sobre los días malos y sobre la motivación.

Yo he estado a dieta como todos vosotros algunas veces, no muchísimas porque enseguida me di cuenta que no era mi camino pero he vivido con el jugo de la báscula toda mi vida (por eso decidí dejar de pesarme, entre otras cosas). Así que esto de intentarlo, no conseguirlo y sentir que no eres capaz es algo que me suena bastante. El asunto es que no fue hasta que decidí hacerme vegetaria cuando me di cuenta de una cosa: jamás había estado verdaderamente motivada para cuidarme.

Estaréis pensando “Raquel, menudas reflexiones más raras haces, ¿qué tendrá que ver?” pues resulta que mucho: llevo tres años sin comer productos animales y no he tenido recaída o necesidad imperiosa de hacerlo jamás, la gente cuando te pregunta siempre se sorprende de ello porque lo asemejan a estar a dieta: “por un día no importa”, pero es que para mí mis razones son tan potentes que ni se me pasa por la cabeza. Al darme cuenta pensé “pero yo me saltaba las dietas o el gym”… claro ¡porque no estabas motivada ni convencida de lo que hacías!

Sabéis que uno de los grandes problemas de la gente curvy es que fluctuamos de peso muchísimo pero esto no es algo excesivamente sano. Por eso hay que encontrar un camino que nos ayude a estar sanos sin agobios, esfuerzos y presiones y eso solo se consigue a través de la motivación. Sea la que sea, cada uno debe encontrar la suya.

Para mí ha sido el estar sana, es mi único y principal objetivo. Quiero tener una gran calidad de vida y me he dado cuenta que si no cuido mi máquina puede ser que acabe enfermando y no estoy dispuesta a que eso pase, además, si ocurre quiero estar preparada para afrontarlo con mucha fuerza. Siento que la medicina moderna solo cura lo que esta roto en lugar de ayudar a mantener lo que esta bien y no estoy de acuerdo con esa forma de vivir.

Además, respecto al fracaso o el no conseguir los objetivos, creo que vivimos en un mundo donde no se valora el esfuerzo y solo los logros, como si intentarlo o centrar tu energía en hacerlo no sirviera de nada. Intentarlo, fracasar, coger aire y volver a intentarlo tiene tanto valor como conseguirlo a la primera (o más). Osea que no os desaniméis si intentáis vivir más sano, hacer más ejercicio o comer mejor y  si no lo conseguís a la primera, tal vez, teníais que pasar por algún fracaso para encontrar vuestra motivación ideal.

Y, poco más, lo que os decimos siempre: no os pongáis a dieta por lo demás, no hagáis ejercicio porque esta de moda ser healthy, no hagáis o digáis las cosas por otros o por la presión social, navegar en vuestro interior y decidir por vosotros mismos. Es igual de válido decidir hacerlo que no, igual de necesario pasar por unas etapas y otras, no existe un modelo bueno o malo, sólo vuestro modelo. Deberíamos aprender a escucharnos más y priorizar lo que es importante para nosotros como individuos.  También a entender que solo nosotros somos responsables de nuestro cuerpo y mente, tu decides y nada está escrito con tinta permanente, siempre puedes borrar y reescribir tu historia.

Un beso enorme queridos,
Raquel

*En la imagen Jessamyn Stanley una yogui plus size que demuestra que cuidarse no es una cuestión de talla.

Pequeñas rutinas de ejercicio sencillas que te cambiarán la vida

Sabemos lo que todas estáis pensando pero estas rutinas de ejercicio sencillas van a ser muy facilitas y podréis incluirlas en vuestro día a día sin problema. Ya sabéis que yo no era una persona súper deportista pero que de aquí a un tiempo voy, casi todas, las mañanas al gimnasio. Voy para sentirme bien y no para adelgazar, así que dejo de ser un “odio ir” para convertirse en un “menos mal que he venido, ahora me siento mejor”.

Estas rutinas de ejercicio sencillas son simples y creo que pueden ayudar:

¡Adios ascensor! Nos da igual si vives en un primero o un sexto, la cuestión es que nunca jamás debes coger el ascensor. Bueno, vale, si llevas la compra o el carro del bebé cógelo porque una contractura es peor. Por supuesto, esta regla incluye la casa de los amigos, el metro, el trabajo… Obviamente, con moderación y siempre que vuestras articulaciones os lo permitan.

Cuando el camino es corto, voy andando. Esto es un pacto contigo misma, si andando tardas menos de 15 minutos vas andando. Podrías coger el metro y llegar antes pero decides ir caminando para cuidar tu cuerpo. Es un pacto sencillo y que te puede resultar muy productivo.

En las caminatas habituales siempre intento tardar un poco menos. En realidad, se trata de un juego en el que compites contra tu marca anterior. Imaginemos que vas al trabajo andando (yo casi todas las mañanas lo hago) y que tardas entre 15-20 minutos, pues el juego consiste en recordar la marca del día anterior y superarla, aunque solo sea por unos segundos.

Aunque me puedan enviar la compra a casa, yo me traigo algo de peso. Cuando quieres adelgazar es importante hacer ejercicio aeróbico (correr) pero también algo de fuerza ¿qué te parece si coges un par de bolsas y las transladas los 10 minutos que hay hasta casa? Es como hacer pesas pero sin darte cuenta.

Siempre que puedo estiro mi cuerpo. Nunca he entendido por qué en el colegio a los niños no se les enseña esta regla, es simple, debéis recordar cada día estirar vuestros músculos al menos dos veces: ¡bueno días! y ¡buenas noches! … además debéis hacerlo siempre que lo necesitéis -obviamente, no de forma pública que no hay anda más maleducado-. Tendemos a no escuchar a nuestro cuerpo y esto hace que nos duela en exceso. Probar a estirarlo.

Sé que todo lo que acabo de decir puede parecer una tontería y súper redundante, pero son pequeñas cosas que os ayudaran a sentiros mejor, más ágiles. Uno de nuestros problemas es que a veces somos como moles que se mueve de forma pesada, el ejercicio ayuda a agilizarnos y dejar de percibirnos como un peso muerto. Os aseguro que os sentiréis mejor.